8 señales de que naciste y creciste en Filipinas


1. Has tomado un taxi colectivo.

El taxi colectivo, o jeep, como lo llamamos, es el modo de transporte público más barato y más común en Filipinas. Un jeep es similar a una camioneta. El conductor y otros dos pasajeros están sentados al frente. La parte trasera no tiene puerta trasera, pero tiene techo y dos banquetas enfrentadas en los lados izquierdo y derecho. Dices "bayad" mientras pasas tu tarifa al pasajero que está a tu lado, quien luego la pasa hasta que llega al conductor.

Puede que seas la última persona en entrar, apretujándote entre otros dos pasajeros. Es posible que se esté resbalando y resbalando y agarrándose con fuerza al pasamanos sobre usted mientras el conductor corre a través del tráfico. Es posible que esté esquivando las miradas incómodas de la persona que está frente a usted. Su hombro puede ser usado como almohada por el pasajero que ronca a su lado. Sea cual sea el pasajero, un viaje en taxi colectivo siempre es una aventura en sí misma.

2. Se come con las estaciones.

Los meses calurosos de marzo a mayo te harán desear Halo Halo ("Mezcla-mezcla"). Esto es un
combinación de sagú, gulaman, langka (yaca), buko (coco), frijoles y básicamente cualquier otra cosa que se te ocurra. Está cubierto con hielo raspado y cubierto con leche evaporada. Flan de leche, ube (ñame morado) o una bola de helado a veces se agregan como ingredientes finales. Mezclar es parte de la diversión ya que, curiosamente, todos estos ingredientes se unen en una mezcla dulce y deliciosa.

Los meses lluviosos de junio a septiembre justifican un cuenco de tinola. Pollo, papaya verde y sili las hojas se cuecen en caldo con sabor a jengibre. El calor de la sopa y el toque picante del jengibre hacen de este un plato perfecto para la temporada de lluvias.

3. Te angustias por ser la última persona en conseguir ese plato para servir.

Cuando seas la última persona en pasar un plato de comida, puedes tomar un poco de lo que hay en él, pero asegúrate de dejar un poquito en el plato. Sería bastante vergonzoso ser la persona que consiguió lo último de ese delicioso lechón sin dejar alguna para nadie más.

4. Al obtener el cheque en un restaurante, le hace una señal al camarero con el pulgar y el índice, trazando un rectángulo desde el centro hacia afuera hasta que el pulgar y el índice se encuentran.

Y pedimos la factura, no el cheque.

5. Señala con los labios.

Alguien se te acerca para pedir direcciones y tú dices: "Ah, no" (Ah, ahí). Pero en lugar de usar el dedo índice para señalarlos hacia el camino correcto, frunces los labios y los mueves hacia afuera para señalar. Sus cejas se mueven hacia arriba mientras hace esto. Es de esperar que la persona lo entienda y se dirija hacia donde usted le indicó que fuera.

6. Tienes creencias supersticiosas, por mundanas que sean.

Su palma pica es una señal de que el dinero está llegando. Soñar con perder un diente significará la muerte de alguien cercano a ti. No levante la mesa mientras alguien todavía está comiendo, o esa persona nunca se casará. Cuando alguien se vaya mientras estás comiendo, dale la vuelta al plato para evitar que le ocurra algo malo. No vayas directamente a casa después de asistir a un velorio; conduce para que el espíritu de los muertos no te siga a casa.

Quiero decir, no hay nada de malo en creer, ¿verdad?

7. amas pasalubong.

Mi mamá solía llevar a casa cajas llenas de pasalubong cuando estaba trabajando en el extranjero. Estos obsequios pueden ser cualquier cosa, desde zapatos y ropa nuevos para mí y mi hermano mayor, hasta productos enlatados, loción, jabón y chocolates para mis tías, tíos y primos.

Los familiares y amigos pedirán delicias locales o artefactos nativos como pasalubong desde cualquier lugar al que viaje. Los filipinos siempre están felices de que hayas pensado en ellos y de que, de esta manera indirecta, se hayan convertido en parte de donde has estado.

8. Encuentras formas de sonreír sin importar la tragedia que te golpee.

Es posible que haya pasado por tifones, terremotos, erupciones volcánicas e incluso las terribles
consecuencias de decisiones políticas erróneas. Por mucho que esto le afecte, todavía encontrará muchas razones para sonreír. Por un lado, todavía estás vivo. Y para los filipinos, eso es lo más importante.


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